El lenguaje que sana: cómo las palabras transforman nuestra biología
El lenguaje es el medio para expresar lo que pensamos y sentimos. Es el final de un hilo conductor que une lo que nuestra mente y cuerpo analizan con aquello que perciben del contexto en el que estamos.
Hoy quiero enfocarme en el lenguaje verbal, en lo que decimos.
Cada palabra que pronunciamos emite un sonido, y ese sonido es vibración. Al hablar, estamos creando. Y lo más sorprendente es que muchas veces no somos conscientes del poder que tiene esa vibración en el ambiente donde se expresa.
El contexto absorbe esa energía que emitimos y se va transformando, generando cambios a nivel frecuencial.
Ahora bien, ¿de qué me sirve esto en mi vida cotidiana?
Cuando reconocemos el poder de la palabra, descubrimos también cómo impacta en nuestro propio cuerpo. Nuestra biología recibe la vibración generada por nuestras palabras, y aún más intensamente porque nace desde el interior.
Aquí aparece una toma de conciencia clave:
Si lo que digo impacta tanto en mi entorno y en mi cuerpo, ¿qué estoy diciendo y cómo lo estoy diciendo?
Te invito a hacer una pausa.
Escaneá tu cuerpo en este momento:
¿Está sano?
¿Se siente en bienestar?
¿Aparece sufrimiento, tensión o dolor?
Las respuestas están íntimamente relacionadas con cómo te hablas a vos mismo/a.
El cuerpo expresa lo que la mente dice. Aunque no lo exprese en palabras, el cuerpo siempre manifiesta lo que sucede en lo interno.
Y aquí quiero llevarte un paso más profundo:
Tus palabras liberan energía. Esa energía la creás vos mismo/a, y repercute directamente en cómo te sentís día a día. Si tu diálogo interno está cargado de culpas, remordimientos, castigos, ira o rencor, esa energía queda guardada en tu cuerpo y se transforma en malestar físico o emocional.
Por eso, si hoy atravesás una etapa de inestabilidad anímica o sentís baja tu energía emocional, podés empezar por un paso sencillo: cambiar tu diálogo interno.
Transformar la forma en la que te hablas es abrir la puerta a sanar tu cuerpo, tu energía y tu entorno.
Damian Romero
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